históricamente el poder, lo han venido robando

martes, 29 de noviembre de 2016

Valle del Yaqui

Jesús Uriel Rodríguez Gutiérrez

Fiestas, tradiciones y entretenimiento en el Valle del Yaqui

El Valle del Yaqui es una región principalmente agrícola. Se encuentra ubicado en la región sur del Estado de Sonora.
Como en todo lugar, las fiestas, las tradiciones y el entretenimiento, son eventos que no pueden faltar para salirse un poco de la rutina del día a día. En base a entrevistas realizadas en la zona, específicamente en tres pueblos: San Ignacio Río Muerto, Pueblo Yaqui y Campo 16, pretendo dar un acercamiento a tales formas de distracción y descanso que tienen las personas del Valle del Yaqui, las cuales, no son muy distintas a las de otro lugares, pero si adquieren diferentes matices particulares.
            Fue de mi interés, el conocer de una manera algo general, en qué consisten estos eventos sociales de entretenimiento. Por lo que para darme una idea, recurrí a entrevistas en estos tres pueblos (San Ignacio Río Muerto, Pueblo Yaqui, Campo 16) a diferentes personas de diferentes edades, que van desde los 16 hasta los 59 años, esto un poco con el fin de también saber si existían algunas diferencias en las formas de diversión que se tiene en la región desde una perspectiva generacional.
            Al primer pueblo que llegué fue a San Ignacio. A primera instancia no se percibía. Ni entre las amplias calles principales y menos en las muy angostas y no tan principales, algún indicio de que hubiera habido una especie de festividad; tampoco que se estuviera preparando una. Me di a la tarea de hacer un recorrido por las calles, buscando rastro de algún  indicador. Mi suerte no fue la mejor; relativamente podría decir eso. Entre el ir y venir me encontré con las personas a las que aborde para hacerles la entrevista.
            Dos ejidatarios fueron las personas que contribuyeron a mi entrevista. El primero, Gonzalo Martínez, el segundo, José Luis Rivera Alonso. Ambos estaban en un la casa del segundo, ahí afuerita, en el porche. El cual José Luis aprovecha para desempeñar su labor de bolero.
            No fueron muy claros al preguntarles por su edad, mas entre risa y risa me dieron a entender que estaban por encima de los 50 años pero por debajo de los 60.
            Al preguntarles si ahí en el pueblo se llevaban a cabo celebraciones por alguna fecha conmemorativa, la respuesta de inmediato por parte de Gonzalo fue “claro recientemente el pasado 23 de octubre se celebró la conmemoración de la matanza de agraristas, ¿verdá compare?” a lo que José Luis Rivera “El Chelis” como prefiere que lo llamen, respondió: “si, y no se olvide la que viene la otra semana. El 28. Que celebramos el reparto agrario” respecto a estos dos festejos les pedí si me podían dar alguna explicación de cómo se festejaba, quienes estaban invitados en donde se realizaban, entre otras cosas. “los festejos son para todo el pueblo” rápidamente respondía “el chelis” ganándole la respuesta a su amigo, “quien sea está invitado y pueden venir a pasarla a gusto”. Gonzalo intervino, haciendo énfasis en que “se hacen invitaciones especiales dirigidas a todo el comisariado ejidal, autoridades y líderes” pero por mero protocolo.
            Para conmemorar la matanza del 23 de octubre, primero se hace una velación en el “chaparral” ya después venía el festejo. Claro este suceso es recordado de una forma más trágica que lo que vendría siendo en sí, el reparto agrario. En el festejo hay puestos de comida, música en vivo y un ambiente mayoritariamente familiar, en donde las personas van a divertirse un poco, con el fin de rendirle memoria a los hechos, y ya de paso olvidarse en cierta medida de las labores cotidianas. También hay un festejo aparte que se realiza en el “almacén” donde se juntan los ejidatarios.
            Después de una plática respecto al tema, saque a luz, los festejos algo más cotidianos, como lo son bodas, bautizos, quinceañeras, fiestas de cumpleaños, etc. Un punto en el que ambos coincidieron es que en esos tipos de festejos, se hacen invitaciones a gente específica como familiares por ejemplo, pero que realmente era solo por mera formalidad. Cualquier persona podrá asistir a esas fiestas, bastaba con que se enterase de alguna manera del evento. Eso sí, hay algunas fiestas más “en grande porque la familia es de dinero” decía Luis Rivera, pero independientemente de quien haga la fiesta, la tónica sigue siendo la misma, “que vayan los que quieran [...] buena música y un friego de comida nunca van a faltar [...] ah claro! y el alcohol eso ni se diga ya va de entrada”
            Gonzalo Martínez recuerda que su boda la realizó por la iglesia, fue “muy bonita” decía, con muchos invitados, amigos y familiares de los novios “se bailó hasta casi aclarecer” “casi todo el pueblo andaba allí”.  Mientras tanto Luis “el chelis” recuerda que él no tuvo la oportunidad de casarse “yo me la robe a caballo [...] si, después volví pa hablar con el papa como debe de ser”  ambos a pesar de unirse con sus parejas bajo condiciones diferentes, siguieron procesos muy tradicionales en el pueblo, tanto la boda por la iglesia como robarse a la novia.

            Por último, les pregunte sobre el entretenimiento un poco más dirigido a cierto conjunto de personas, como peleas de gallos y carreras de caballos. Aunque desconocen estas actividades dado que no las practican me dieron un panorama general de cómo se organizan. Para las peleas de gallos se reúnen en el casino, allí los galleros llevan sus mejores gallos,  algunos van en cuadrilla y algunos solos, “cuando les va bien de que se llevan su buena lanita se la llevan” expresaba José Luis, refiriéndose al dinero que ahí se mueve. Para las carreras de caballo no hay un carril ahí en el pueblo Gonzalo Martínez dijo que él más cerca estaba “yendo pa obregón” pero que en realidad en cualquier espacio a las orillas del pueblo se hacían de manera improvisada “se hacen a la brava, se retan” al parecer un simple reto basta para que se arme una carrera. “y en veces ni ganan nada puro chamaco loco que no halla en que perder su tiempo “concluía Gonzalo Martínez.
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José Luis Rivera ejerciendo su oficio. Foto tomada 22 de noviembre del 2016.

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Calles de San Ingancio Rio Muerto.

El arribo en Pueblo Yaqui fue más o menos similar al del anterior pueblo, solo que ahora decidí primero entrevistar a gente más joven, el lugar al que me dirigí, fue al Cobach plantel Pueblo Yaqui, ahí me senté con un grupo de cuatro jóvenes de entre los 16 y 18 años. Fabiola Frías, Gabriela Paz, Flor Jaime y Juan Duarte.
            De los 4 muy poca información pude sacar, pareciera como si no supieran nada acerca de festividades que ahí se llevarán a cabo, justo en ese momento noté una cosa, tal vez la diferencia generacional influye en la forma de pensar de estos jóvenes, ya no eran tan tradicionalistas. Les hice preguntas precisamente por algunas tradiciones del lugar y no sabían que responder, algunos tenían chispazos que se le venían a la mente “acuérdate hace dos semanas el fiestón que hubo, con banda y toda la cosa” le decía Fabiola a Gabriela. Pero nada en concreto.
            Cuando les pregunté sobre sus formas de divertirse o festejos a los que acudían, ninguna de las cosas que describían parecía tener conexión con algún suceso en el pasado y que se hubiera convertido en una tradición su conmemoración. Flor Jaime Expresaba: “pues sabe, yo solo voy a las pisteadas, pa donde salgan” la mayoría expresiones que utilizaban hacían alusión a formas de divertirse sencillas, entre amigos, o asistir a fiestas de “colados” es decir sin ser invitados, aunque en este aspecto se sigue manteniendo la constante de que las fiestas son para todos. Tal y como lo expresa Juan Duarte “todos pueden entrar a las fiestas [...] los ricos también van de coleros”
            El mismo Juan me explicaba que a las peleas de gallos él va de vez en cuando porque su papá “juega gallos”  en un casino que se llama el alamón. Aunque no hondo mucho en el tema, recordó que siempre se pelean “por qué pierden”.
Más tarde en el mismo pueblo llegue a la casa de Luis Fernando Valenzuela, su edad de 52 años me hizo contrastar su forma de festejar con la de los jóvenes pues al hacerle las mismas preguntas rápidamente me contestó, que precisamente un día antes había sido la velación a Santa Cecilia, patrona de los músicos, y claro la música en este evento no pudo faltar. La velación que en su casa se hizo, fue concurrida por puros vecinos cercanos, pues este tipo de velaciones se realizan de forma separada por varios vecinos del pueblo. “A lo largo del año se van festejando a los Santos” dijo Luis Fernando. Aquí note una clara diferencia del conocimiento que la gente de su edad tenia, y no los jóvenes, de las celebraciones de los diferentes santos. Por lo que puedo notar que muchas costumbres se van debilitando según el paso de las generaciones.
Las bodas en pueblo yaqui son muy generales “con invitación pero también colados” y normalmente este tipo de eventos se hacen en el local “yaqui fiesta mabí”
Además todos los fines de semana “hay fiestas en todos lados” pues es muy común que las familias se reúnen para convivir.

La gente aquí se entretiene de diversas formas, algunos van al casino a las peleas de gallos o a las carreras de caballos que se hacen fuera del pueblo en “el polvorón”. Otros prefieren las funciones de box que se realizan en el kiosco o las obras de teatro en el templete que está a unos metros de distancia de esté. También se hace la “pedaleada bicicleta” donde se hace un recorrido en bicicletas  por el pueblo y a los que toda la familia puede ir. El deporte también funge como medio para entretenerse, la gente va a los partidos de básquetbol, futbol soccer, futbol americano y béisbol, allá en el centro deportivo. La gente también prefiere otros lugares, como bares, “el yaqui town” o “la malquerida” son ejemplos de estos.
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Santa Cecilia.
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Kiosco de Pueblo Yaqui.
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Templete en Pueblo Yaqui.

En el campo 16, tuve la oportunidad de entrevistar solo a una persona por cuestiones de tiempo. Su nombre es Maykón Arvizu un joven de aproximadamente 15 años de edad, en su experiencia personal prefiere no salir de casa a menos que sean fiestas, como quinceañeras y bodas a las cuales asiste con toda su familia y van solo a veces. La plática no se pudo profundizar más o al menos no como yo hubiera querido pues fue muy breve el tiempo que estuve con él, además de que a cada momento tenía que estar entrando y saliendo a una tiendita la cual le había dejado encargada.
            Maykón mencionó algo que fue de mi interés, y es que casi enfrente de su casa hay un pequeño parque, donde dice que, las personas por las tardes van y se relajan, se sientan a platicar o simplemente a contemplar el lugar.
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Parque del Campo 16.
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Parque del Campo 16.

Algo que no he mencionado hasta este punto y que en verdad merecería ser abordado más a profundidad en otra ocasión, es el tema de la violencia y la inseguridad, pues en los tres pueblos, las personas con las que hable hicieron referencia a estos fenómenos, me describieron sucesos que habían ocurrido en las localidades, algunos bastante desalentadores e incluso me platicaron que eso estaba cambiando la forma en las que festejan sus tradiciones o en la que se entretienen cotidianamente, pues ya la intranquilidad no permite divertirse a plenitud, siempre se está con el pendiente y poco a poco va mermando estos festejos que se tienen en los pueblos.